
El crecimiento del comercio electrónico, la automatización y las cadenas internacionales de suministro han convertido al almacén en una pieza estratégica de la economía física.

Por Oscar Asajiro Otsuka Villagrán
Publicado originalmente en Otsuka.mx
Primera publicación: 23 de junio de 2026
Versión 1.1 — septiembre de 2026
Comprar desde una pantalla produce una ilusión interesante: parece que la operación sucede dentro del mundo digital.
Cada pedido termina demostrando lo contrario.
El producto ocupa espacio. Alguien conserva el inventario, recibe la mercancía, la clasifica y finalmente la aproxima a quien la compró.
La velocidad prometida por el comercio electrónico depende de una infraestructura profundamente física.
En México, el comercio electrónico minorista alcanzó durante 2025 un valor aproximado de 941 mil millones de pesos. Creció 19.2% durante el año y llegó a 77.2 millones de compradores digitales. El canal representa ya alrededor del 17.7% del mercado minorista.
Cada porcentaje adicional modifica la logística.
El inventario necesita acercarse. Las devoluciones necesitan rutas de regreso. Los periodos de demanda extraordinaria exigen capacidad adicional. La operación digital termina ocupando bodegas, patios, carreteras y centros de distribución.
Ese proceso modifica la naturaleza de la nave industrial.
Durante décadas, una bodega podía entenderse principalmente por metros cuadrados, altura, resistencia de piso y facilidad de acceso.
La automatización agrega nuevas exigencias.
La energía adquiere mayor importancia. La conectividad de datos forma parte de la operación. La geometría interior condiciona sistemas automatizados y el diseño de patios determina cuánto movimiento puede absorber una instalación sin convertirse en su propio cuello de botella.
El edificio comienza a comportarse como una máquina territorial.
Su ubicación define una parte de su productividad.
La Ciudad de México y su zona metropolitana registraron durante el segundo trimestre de 2026 un inventario industrial de 18.7 millones de m², disponibilidad de 4.3% y absorción neta acumulada de 120,800 m². Colliers identifica al corredor Zumpango-AIFA como uno de los espacios donde convergen logística, comercio electrónico y nuevas actividades vinculadas con infraestructura digital.
Monterrey opera bajo otra configuración. Su inventario alcanzó 25.8 millones de m² y la absorción neta acumulada llegó a 877,000 m² durante el mismo periodo.
Ciudad Juárez añade la frontera a la ecuación.
La ciudad combina manufactura con acceso inmediato al mercado estadounidense. Durante el segundo trimestre registró 242,900 m² de actividad neta acumulada y más de 81,000 m² en construcción.
En ese punto el almacén adquiere una dimensión que rebasa al edificio.
Puede servir a una línea de producción, conservar componentes, recibir mercancía importada o sostener una cadena de distribución. El mismo inmueble puede participar en diferentes momentos del flujo económico.
Ahí aparece su carácter geopolítico.
Las decisiones comerciales entre países modifican rutas. Los requisitos de origen alteran proveedores. Las restricciones a determinados productos pueden obligar a mantener inventario más cerca del mercado final.
La logística absorbe esas decisiones.
Una modificación regulatoria discutida a miles de kilómetros termina expresándose en la cantidad de mercancía que una empresa decide almacenar en Chihuahua, Monterrey o el Estado de México.
El comercio electrónico intensifica esa sensibilidad porque convierte al tiempo en parte del producto.
La promesa de entrega tiene valor comercial.
Cumplirla requiere territorio.
Cada minuto de transporte depende de una ubicación concreta. Cada expansión depende del terreno que queda disponible. Cada sistema automatizado necesita electricidad y características físicas compatibles.
La economía digital conserva una dependencia fundamental de aquello que puede tocarse.
Detrás de cada pedido existe una coordenada.
El almacén ocupa esa coordenada y convierte distancia en tiempo, inventario en disponibilidad y territorio en servicio.
Ahí reside buena parte de su valor.
AMVO — Estudio de Venta Online 2026.
Colliers — mercados industriales de Ciudad de México, Monterrey y Ciudad Juárez, segundo trimestre de 2026.
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“El almacén como activo geopolítico” es una obra original de Oscar Asajiro Otsuka Villagrán, publicada originalmente en Otsuka.mx. Se reservan los derechos de reproducción, adaptación, distribución, comunicación y publicación total o parcial de la obra, salvo los usos expresamente permitidos por la legislación aplicable. En los casos de cita o referencia permitidos, deberá reconocerse la autoría y señalarse www.otsuka.mx como fuente de la publicación original.
Publicación original: www.otsuka.mx
Autor: Oscar Asajiro Otsuka Villagrán
Primera publicación: 23 de junio de 2026
Versión: 1.1 — septiembre de 2026
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