EL CAMPO REBASA A MÉXICO

Por Oscar Asajiro Otsuka Villagrán

Publicado originalmente en Otsuka.mx

Primera publicación: 11 de agosto de 2026

Versión 1.1 — septiembre de 2026

El campo rebasa a México

El campo mexicano suele describirse desde la escasez, la incertidumbre climática y la dificultad de producir. Su comportamiento económico reciente merece una mirada adicional.

Durante el segundo trimestre de 2026 las actividades primarias crecieron 4.8% anual. La economía mexicana avanzó 1.9%; las actividades terciarias, 2.3%, y las secundarias, 0.9%. El sector primario volvió a crecer a una velocidad considerablemente mayor que el conjunto de la economía.

La cifra adquiere interés cuando se observa el entorno en que fue obtenida.

La producción agropecuaria trabaja sobre sistemas biológicos. La disponibilidad de agua cambia, los ciclos climáticos alteran rendimientos, los precios internacionales se mueven y una condición sanitaria puede modificar una ruta comercial en cuestión de días.

Chihuahua vivió durante 2026 un ejemplo preciso.

El 14 de julio se confirmó el primer caso de gusano barrenador del ganado en el estado. La respuesta sanitaria movilizó inspecciones, tratamientos, vigilancia epidemiológica y dispersión de moscas estériles. Para los primeros días de septiembre las autoridades estatales reportaban 227 casos acumulados y 52 activos; SENASICA, utilizando el corte correspondiente a la semana epidemiológica 34, informó una reducción de 227 a 64 casos activos y la liberación de 73.9 millones de moscas estériles. Las diferencias corresponden a fechas y cortes epidemiológicos distintos.

En paralelo, el 24 de agosto se reanudó desde Agua Prieta, Sonora, la exportación de ganado en pie hacia Estados Unidos, mediante un esquema gradual acompañado por controles sanitarios y trazabilidad. El primer envío fue de aproximadamente 750 cabezas.

La secuencia muestra la estrecha relación entre biología y economía.

Un hato ganadero posee genética, peso y capacidad reproductiva. Su valor comercial también depende de las condiciones que permiten movilizarlo y acceder a determinados mercados.

La sanidad termina formando parte del patrimonio.

El agua ocupa una posición semejante.

En buena parte del norte de México, la productividad futura de un activo agrícola o ganadero depende tanto del manejo del recurso hídrico como de su superficie. Una hectárea con abastecimiento confiable y jurídicamente sustentado participa de una economía distinta a otra cuya productividad depende de condiciones cada vez más inciertas.

La agricultura moderna deja esas diferencias expuestas.

Nuez, manzana, algodón, chile, forrajes y producción pecuaria utilizan el territorio de formas distintas. Cada actividad convierte agua, suelo, clima, infraestructura y conocimiento en producción. El rendimiento económico emerge de esa combinación.

Ahí aparece una de las razones por las que el comportamiento del sector primario merece atención patrimonial.

El campo produce bienes. También construye valor territorial.

Cuando una región desarrolla infraestructura hidráulica, conocimiento productivo, cadenas de comercialización y capacidad logística, la tierra comienza a incorporar décadas de experiencia colectiva. Ese capital rara vez aparece completo en el precio promedio por hectárea.

Chihuahua conoce bien ese proceso.

Su territorio combina una tradición agropecuaria extensa con una economía profundamente conectada al mercado estadounidense. Esa proximidad introduce oportunidades y también exposición a condiciones comerciales y sanitarias externas.

La propiedad rural participa de ambas.

Durante décadas he observado que los activos agropecuarios revelan su calidad en los momentos difíciles. Un año excepcional puede hacer productiva casi cualquier tierra razonablemente buena. Las temporadas adversas muestran cuáles propiedades poseen profundidad suficiente para mantener su operación.

Ahí aparece el carácter.

Un suelo mejor manejado retiene más capacidad. Una infraestructura bien diseñada permite reaccionar. Una fuente de agua confiable amplía posibilidades. La documentación correcta permite movilizar un hato cuando el mercado lo exige.

El campo creció 4.8% durante el segundo trimestre de 2026.

Detrás de esa cifra existen miles de propiedades enfrentando condiciones muy diferentes.

Comprenderlas una por una explica mucho más que el promedio.

Fuentes

INEGI — Producto Interno Bruto Trimestral, segundo trimestre de 2026.
SENASICA — acciones de control del Gusano Barrenador del Ganado y reapertura de exportaciones, agosto-septiembre de 2026.
Gobierno del Estado de Chihuahua — situación sanitaria del GBG, julio-septiembre de 2026.

D. R. © 2026 Oscar Asajiro Otsuka Villagrán. Todos los derechos reservados.

“El campo rebasa a México” es una obra original de Oscar Asajiro Otsuka Villagrán, publicada originalmente en Otsuka.mx. Se reservan los derechos de reproducción, adaptación, distribución, comunicación y publicación total o parcial de la obra, salvo los usos expresamente permitidos por la legislación aplicable. En los casos de cita o referencia permitidos, deberá reconocerse la autoría y señalarse www.otsuka.mx como fuente de la publicación original.

Publicación original: www.otsuka.mx
Autor: Oscar Asajiro Otsuka Villagrán
Primera publicación: 11 de agosto de 2026
Versión: 1.1 — septiembre de 2026

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